Posteguillo, filólogo, lingüista y doctor europeo por la Universidad de Valencia, pero más conocido por sus extraordinarias novelas, estamos hablando de La trilogía de Escipión que integran "Africanus, el hijo del Cónsul", "Las Legiones Malditas" y "La traición de Roma" ha conseguido una recreación veraz de la Roma en que vivió Publio Cornelio Escipión en el siglo III antes de Cristo. Más conocido como el vencedor de Aníbal en Zama.
A veces nos preguntamos si es realmente posible contar una historia que se parezca a cómo fue la realidad. La respuesta suele ser la diferencia entre una mediocridad sin remedio y una persona capacitadísima para el relato, o directamente un genio.
Escribir historia, es una tarea muy complicada. Escribir verdadera historia, fiel y sobre todo entretenida para el gran público es prácticamente una tarea titánica, al alcance de unos pocos. Se trata de leer dos o tres libros por cada página que se escribe, se trata de paciencia y saber hacer. Conjugar esto con una capacidad soberbia para mantener viva la llama que da suspense a una novela, que hace devorar páginas y páginas de horas condensadas en dos tapas de un libro, como los que escribe Santiago Posteguillo, se merece nuestro Pin.
Posteguillo, filólogo, lingüista y doctor europeo por la Universidad de Valencia, pero más conocido por sus extraordinarias novelas, estamos hablando de La trilogía de Escipión que integran “Africanus, el hijo del Cónsul”, “Las Legiones Malditas” y “La traición de Roma” ha conseguido una recreación veraz de la Roma en que vivió Publio Cornelio Escipión en el siglo III antes de Cristo. Más conocido como el vencedor de Aníbal en Zama.
Ciertamente, la novela histórica es un género que ha perdido en los últimos tiempos fuelle. O más bien calidad, en favor de basura pseudohistórica del estilo: El secreto oculto de La Inquisición, Los Illuminati, los masones y los templarios en California, El secreto de la llave del Vaticano, o tonterías por estilo que tiran de topicazos históricos, lo revuelven con algún tema morboso y lo juntan con una historia de amor prohibido entre un cristiano viejo y una musulmana. Ficción sin clase y carente de rigor y de documentación.
No es este el caso, y es probablemente, como ya han afirmado diversos doctores de varias universidades de España, como es el caso del catedrático de la Complutense y filólogo Carlos García Gual, que afirmó que se trata de una "obra de amplios horizontes construida con mucho rigor histórico" y que “es la novela histórica más ambiciosa, de esta época, escrita en España".
Así, con una espectacular combinación de rigor, entretenimiento sumergido en un carácter épico que hace la boca agua al lector en cada debate en el Senado, en cada batalla que libran ambos generales, las maquinaciones políticas de Catón, la ostentosidad de las familias patricias romanas junto con el miedo de los pobres soldados romanos frente los elefantes cartagineses, o la situación de extrema pobreza que atravesaban los libertos, muchas veces en peor situación que los esclavos, como nos hace ver el personaje de Plauto. Así como el perfil profundísimo de personajes como Aníbal a quien no se representa como una bestia sanguinaria, sino como una persona reflexiva y con extraordinarias dotes intelectuales, mucho más acorde a lo que sin duda fue el vencedor de Cannae y no como pinta la literatura tan prolífica que se ha hecho de él, y por supuesto, del carácter de Escipión, ha hecho que llegue a los escaparates de las librerías unas obras magníficas
En fin, se trata de una trilogía para degustar, sin miedo a indigestarse de tanto romano despachando hispanos, cartagineses o sirios. Un viaje sin duda fruto de la ficción histórica, pero que no se diferenciaría mucho de lo que pudo ser recorrer por aquel entonces el Mediterráneo en trirreme en busca de Aníbal. Por ello, por tan genial aportación a la literatura española (y a las listas de libros por leer del mes de Agosto) le otorgamos el Pin a Santiago Posteguillo