Guillermo Pérez Villalta, pintor y escultor, no se muerde la lengua. Así de claro lo dejó cuando en una rueda de prensa ofrecida con motivo de su participación en unos cursos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, Villalta aseguró que hoy existe una línea “oficial” del arte moderno “ortodoxo” que viene marcada por la mayoría de los museos, incluido el Reina Sofía. El artista confía en que “por aburrimiento, el público desaparezca”.
Y contra el Reina cargó Villalta, sus tintas. “No hay cosa más aburrida ahora que ir al Reina Sofía”, ha asegurado. Aunque también tuvo para los artistas. No entiende como a esos artistas "que están toda la vida pintando lo mismo", ha confesado que para no aburrirse y mantener el "entusiasmo" trabaja en obras en distintas líneas e incluso con varios cuadros a la vez, procurando que cada uno "no tenga nada que ver" con el anterior.
Un arte con dos direcciones
Pérez Villalta aseguró que en la actualidad existen “dos direcciones” en la creación artística: la “oficial” del movimiento moderno “ortodoxo” y la de aquellos que “van por libre y que pintan”.
Para Pérez Villalta, esa primera dirección, a la que se mantiene "atento", aunque reconoce que no le interesa "en absoluto", está representada por la "ideología" de la "mayoría de los museos", incluido el Reina Sofía "que es la catedral".
"En el movimiento moderno ortodoxo, la pintura no existe", ha sentenciado el creador, para quien el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC) "es el prototipo" de lo que ha definido como "tontería moderna".
A su juicio, hay muchos artistas a los que "verdaderamente" les gusta la pintura y no van a renunciar a ella, aunque les hable de la evolución del arte. "La pintura tiene cinco mil años y no creo que vaya a desaparecer algo que lleva cinco mil año gustando a la gente", ha recalcado.
"En los museos ocurre continuamente que hay exposiciones que son una auténtica y verdadera chorrada", ha insistido Pérez Villalta, quien, aunque ha reconocido que le está afectando la crisis económica en las venta de su obra, ha afirmado que los que "lo van a tener mucho más crudo son la mayoría de los artistas conceptuales de la modernidad ortodoxa que necesitan subvenciones".