Ritmos XXI de información cultural

Trapos sucios en la Universidad

La pelota salta de empresa en empresa, manteniendo a la misma plantilla cada vez con menos dinero.

José Carlos Bermejo

/ /21 febrero 2012

Dijo una vez Cristina Garmendía, una ministra que tuvo el mérito de que en el plazo de dos años las universidades entrasen y saliesen de su ministerio, que debía crearse un nuevo modelo de universidad: la universidad corazón, un núcleo en torno al cual irían creciendo las empresas. Y así es, en algunas universidades españolas crecen en su seno empresas promovidas por algunos de sus profesores, y otras empresas externas se benefician de la concesión de sus servicios. Como es el caso del servicio de limpieza de la USC, que cual pelota salta de empresa en empresa, manteniendo a la misma plantilla cada vez con menos dinero, según la universidad va emperorando las condiciones del concurso público.
 
 
Como signo de los tiempos se anuncia de hecho ahora un ERE para sus empleadas, casi siempre mujeres, otro signo que muestra lo poco que ha cambiado el mundo, unas mujeres trabajadoras que limpian nuestros edificios en condiciones cada vez más precarias, y a las que algunos miembros de la USC da la impresión de que nunca les han mirado a la cara. Y se dice que el supuesto ERE es la consecuencia inevitable de la crisis, sólo porque la USC decide bajar esa partida de gasto aduciendo unas razones que no quiere aplicar en otros casos.
 
En las universidades españolas hay tal pasión por la negociación y la intriga a favor siempre de alguien, que da la impresión que dos medias verdades suman una verdad, cuando en realidad sólo son dos mentiras. Por ello daré algunos argumentos a favor de reducciones de plantillas y posibles rebajas de salarios, como los que se quiere aplicar al servicio de limpieza, y no a ningún otro caso. En la USC la compra de libros ha caído en picado desde el año 2001 y con ella el trabajo de catalogación, préstamo y cuidado de los mismos; sin embargo no se ha reducido el personal de la biblioteca, porque es funcionario o laboral fijo. Si este servicio se externalizase, también podrían aplicarle un Ere? Como la plantilla docente está desequilibrada, algunos profesores trabajan demasiado, otros lo que les corresponde, y algunos muchas menos de sus 240 horas de clase anuales, ¿por qué no se les rebaja su nivel de dedicación, si son funcionarios, o no se despide a contratados? Los departamentos de la USC ya no tienen casi presupuesto y se les está retirando su competencia sobre másters y doctorados. En ellos y en las Facultades, igual de empobrecidas, profesor@s cobran complementos salariales como el de secretario por cumplir una función que podría ser atribuida por ley a sus funcionarios. ¿Por qué no se suprimen esos cientos de cargos, se reduce el número de vicedecanos, asesores del equipo rectoral y vicerrectores, cuyo exceso reconoce ya el nuevo borrador de la gobernanza, que impone un número máximo de esos cargos?
 
¿Es necesario alquilar sistemas de votación por un día para un claustro? ¿Cuánto dinero de los proyectos de investigación se dedica a atenciones protocolarias? La lista sería interminable. No deseo ampliarla porque aquí no se trata de ninguna manera de hablar de corrupción, sino de limpieza, de la limpieza en una institución menos centenaria de lo que dice, hipertrofiada, que no administra racionalmente sus recursos humanos y materiales y que va camino del colapso. Un día, quizás no lejano, en la universidad se comenzará a despedir a profesores y funcionarios, algunos edificios tendrán que cerrar sus puertas, por ellas saldrán los despedidos junto con las “señoras de la limpieza”, pero ellas además tendrán que apagar la luz.