Los griegos no tienen dinero para mantener el patrimonio. Nos hacemos más orientales.La Grecia clásica está considerada como la cuna de la civilización occidental. A medida que desprestigiamos nuestro pasado vamos olvidando nuestras raíces
No hace mucho que el patrimonio griego está peligro. De hecho, prácticamente nunca dejado de estarlo en manos de quien ha pretendido “rentabilizarlo”. Ahora que el problema del tremendo endeudamiento de Grecia se ciñe sobre las cabezas y bolsillos de los griegos en forma de porras de los antidisturbios los primeros y sablazos en las cuentas corrientes los segundos, el patrimonio sufre más que nunca.
Tal vez sea mejor así. ¿No les parece una metáfora del mundo de hoy? La Grecia clásica está considerada como la cuna de la civilización occidental. A medida que desprestigiamos nuestro pasado vamos olvidando nuestras raíces, de dónde venimos y cuál es la génesis de un europeo para convertirnos en algo que no somos.
Conforme nos llaman vagos y tratamos de ser un poco más orientales en nuestro trabajo y hábitos de vida, tal y como nos indican nuestros competitivos superiores, el patrimonio de la civilización se destruye, vía recortes, vía austeridad, vía déficit.
Hoy más que nunca debemos elegir qué es lo realmente importante. O al menos saber qué es lo más importante. Que nadie nos diga hasta qué punto debemos cambiar y dejar de ser lo que somos. Porque se producirá precisamente la reacción contraria. No más disparates y habladurías sobre lo que fuimos y debimos ser.
Somos los que estamos hoy. Tal vez se agradecería una masa más crítica y que las cosas hubieran salido de otra manera distinta, pero lo que debemos hacer es aprender. Y para hacerlo es necesario preguntar. Como en un colegio, difícilmente aprendes algo si no has preguntado las dudas y te limitar a asentir y repetir como un loro lo que han tenido a bien explicarte.
En la vida pública ocurre algo similar. Por eso el periodismo murió hace tiempo, y los políticos, y los ciudadanos. Ahora queda una sombra de lo que fueron, si es que fueron alguna vez. Ahora hasta se adoctrina a los ciudadanos para que salgan de sus casas a protestar por un cambio que no es tal, y a prácticamente cuestionar el derecho a manifestarse cuando no conviene.
No hace mucho que se ha afirmado, en concreto el presidente del gobierno, que las manifestaciones dan “mala imagen” de España. Mala imagen es ver la decadencia y la pobreza en los barrios y las calles de una nación que está dejando morir su Pasado, el de todos, por la voracidad de unos usureros, como pasa en Grecia. Esta especie de Tratado de Versalles que cae como una losa sobre el pueblo griego que impide que se puedan levantar. ¿Acaso es mala imagen observar una movilización sincera, al margen de ciertos representantes del pueblo, que no son tales? ¿Es mala imagen protestar y exigir responsabilidades?
A mi me parece una estampa preciosa ver a miles de personas con pancartas en la mano en contra de las frivolidades de unos corruptos. Esos dementores sociales.
Nos parecería un disparate escuchar que en una intervención militar haya habido X bajas por una estupidez de un oficial y no se le exijan responsabilidades. Pero a nadie le parece un disparate que un señor a cargo del dinero de todos y de muchos puestos de trabajo haga el ganso y lo eche todo a perder y no se le exijan responsabilidades.
¿Dónde se ha quedado la Justicia?