Las flores dejan caer sus pétalos como los años pasan en la vida, uno a uno, se van acumulando esos pétalos en un rincón de la habitación....
Siempre quise decirte “te quiero” y aún no he podido hacerlo, el miedo me silencia. Siempre quiere este corazón mío dedicarte sus latidos sonoros, pero he de acallarlos, volverlos mudos ante el miedo de que los oigas.
Hace años quise decir al aire tantas cosas. Pero el aire no quiso acoger mis lamentos, los repudió como si fueran lastres insoportables. Hoy han pasado esos años, y el viento sigue sin ser mi amigo, y esclavizo a este folio y a esta tinta que de no ser por mi déspota imposición, quizás hubieran huido de entre mis manos y no me habrían dejado amarte.
Las flores dejan caer sus pétalos como los años pasan en la vida, uno a uno, se van acumulando esos pétalos en un rincón de la habitación. Se secan las flores en un rincón de la habitación, y el te quiero forjado en la oscuridad de una esquina se desprende como la sangre al brotar de la herida; espesa y lenta, dejando surcos.
Hoy es tarde para decírtelo. Ni el tiempo ni la vida me permitirían hacerlo y mucho menos el temor a no verte. Si es para asegurarme tu presencia, tu mirada, callaría aunque mis demonios me acecharan, aunque una y otra noche aparecieras en lo más hondo de mis sueños. Querido mío, creo que callaría para poder tenerte conmigo aunque tan solo fuera en mi sueño, aunque tan solo fuera un instante....